Otra vez en deuda. Con el juego. Con el resultado. Con lo que Boca tiene que ser, imponer, demostrar. El equipo de Diego Martínez sigue sin ser eso: un equipo. Al menos, uno confiable, que entusiasme, que genere ilusión, que juegue en todas las canchas con decisión, con voracidad, con ambición. De visitante, volvió a fallar, a no ganar. Con este 0 a 0 ante Instituto, lleva tres empates consecutivos (contando Copa Sudamericana) y cuatro sin victorias fuera de casa. Así le será difícil pelear el campeonato, que hoy lo tiene a nueve del líder Huracán con un partido menos.